Ola de calor: lo que tu cuerpo aguanta y lo que no.
El verano de 2025 dejó más de 3.500 muertes atribuibles al calor en España, según el ISCIII. La ola de calor ya no es un fenómeno atmosférico anecdótico: es una emergencia sanitaria repetida cada julio. Esta guía —revisada por Medicina Interna— explica cómo reconocer el golpe de calor a tiempo, quién está en verdadero riesgo, y cómo ajustar la medicación cuando el termómetro cambia todo.
El calor ya no es meteorología. Es epidemiología.
Los datos del Sistema de Monitorización de la Mortalidad diaria (MoMo) del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) son inequívocos: el verano 2025 dejó más de 3.500 muertes atribuibles a temperaturas extremas en España. La cifra crece de forma sostenida década tras década, y no es un artefacto estadístico: es la firma clínica del cambio climático sobre la salud humana.
Los datos de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) muestran veranos progresivamente más cálidos, con noches tropicales (temperatura mínima >20°C) casi ininterrumpidas durante julio y agosto en amplias zonas del país. Esto tiene consecuencias clínicas concretas: descompensación de insuficiencia cardiaca, aumento de infartos, deshidratación en mayores, deterioro cognitivo agudo, fallo renal agudo.
Sin embargo, los datos publicados en The Lancet Countdown 2024 sobre cambio climático y salud son también optimistas en un aspecto: la mayor parte de estas muertes son evitables con intervención sanitaria y de salud pública adecuada. El primer paso es reconocer a tiempo la clínica.
Del calambre al golpe de calor: un mismo continuo.
La patología por calor no es un evento único: es un continuo con cuatro estadios progresivos, tal como describe la American College of Sports Medicine y las guías del Ministerio de Sanidad para el Plan Nacional de Actuaciones Preventivas de los Efectos del Exceso de Temperaturas sobre la Salud.
1. Calambres por calor
Contracciones musculares dolorosas por pérdida hidroelectrolítica. Suele afectar a piernas y abdomen, en personas activas. Manejo ambulatorio: reposo en zona fresca, rehidratación con líquido con sales.
2. Agotamiento por calor
Debilidad, mareo, cefalea, náuseas, sudoración profusa, taquicardia. La temperatura corporal está elevada pero <40°C y el estado mental está conservado. Requiere valoración médica: hidratación, enfriamiento, monitorización.
3. Golpe de calor
Emergencia médica. Temperatura >40°C, alteración del nivel de consciencia (confusión, agitación, convulsiones, coma). La sudoración puede estar presente o ausente. Sin tratamiento urgente, mortalidad >10%. El tiempo hasta enfriamiento <39°C es el determinante pronóstico principal.
4. Golpe de calor con fallo multiorgánico
Fase final. Rabdomiólisis, fallo renal agudo, coagulación intravascular diseminada, hepatitis isquémica, arritmias. Requiere UCI. Mortalidad elevada.
Ante confusión, desorientación o pérdida de consciencia en persona expuesta a calor: 112 sin demora. Mientras llega ayuda: traslade a zona fresca, retire ropa, aplique compresas frías en axilas, ingles y cuello, y mantenga vía aérea. No fuerce ingesta oral en persona con alteración de consciencia.
No todos aguantamos el calor igual.
La vulnerabilidad al calor no es homogénea. Las guías del European Heat & Health Action Plan y del Ministerio de Sanidad definen grupos de riesgo específico:
- Mayores de 65 años, especialmente si viven solos. La sensación de sed se reduce con la edad y el mecanismo termorregulador se deteriora.
- Niños <5 años, especialmente lactantes.
- Personas con enfermedad cardiovascular crónica: insuficiencia cardiaca, cardiopatía isquémica, arritmias.
- Enfermedad renal crónica, especialmente en estadios avanzados o en diálisis.
- Enfermedades neurológicas: Parkinson, demencia, esclerosis múltiple. Alteran la termorregulación y la percepción del riesgo.
- Enfermedad mental grave: esquizofrenia, trastorno bipolar. Además, muchos psicofármacos alteran la termorregulación.
- Diabetes mal controlada: la deshidratación descompensa rápidamente el control glucémico y aumenta el riesgo de estado hiperosmolar.
- Personas con obesidad: menor superficie corporal relativa para disipar calor.
- Trabajadores expuestos: construcción, agricultura, hostelería. Un capítulo específico de la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales regula la protección en olas de calor.
- Personas sin hogar o en situación de vulnerabilidad social.
Tu medicación habitual, al sol, ya no es la misma.
Uno de los aspectos más ignorados del manejo médico del calor es la revisión de la medicación crónica durante los meses de temperaturas extremas. La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) y la AEMET publican protocolos conjuntos. Fármacos que requieren especial atención:
- Diuréticos (furosemida, torasemida, hidroclorotiazida, indapamida): aumentan la pérdida hidroelectrolítica. En ola de calor, muchas veces conviene reducir dosis temporalmente con supervisión médica.
- IECA y ARA-II (enalapril, ramipril, valsartán, losartán): pueden precipitar hipotensión y fracaso renal agudo si el paciente se deshidrata.
- AINE (ibuprofeno, naproxeno, diclofenaco): reducen el flujo renal y aumentan riesgo de fallo renal agudo asociado a deshidratación.
- Antipsicóticos (haloperidol, olanzapina, risperidona) y antidepresivos tricíclicos: alteran termorregulación central y periférica.
- Litio: la deshidratación aumenta rápidamente la litemia y el riesgo de intoxicación.
- Anticolinérgicos (usados en Parkinson, EPOC, incontinencia): reducen sudoración.
- Betabloqueantes: reducen respuesta cardiovascular al calor.
La videoconsulta con Medicina Interna o Medicina General es especialmente útil en junio-julio para revisar la medicación crónica antes de la ola. No se trata de suspender tratamientos: se trata de ajustarlos con criterio médico.
"El calor no cambia solo la temperatura. Cambia la farmacocinética, la hemodinámica y la fisiología. Ignorarlo cuesta vidas."Editorial · Qsalud edición 069
La prevención del golpe de calor: cinco medidas que sí funcionan.
Las medidas con mayor evidencia según el Plan Nacional de Prevención por Calor del Ministerio de Sanidad y las guías de la OMS:
- Hidratación regular: al menos 2-2,5 L/día en adultos sin restricción, con ajuste en pacientes con insuficiencia cardiaca o renal. No esperar a tener sed. En personas mayores, agua a intervalos regulares, aunque no la pidan.
- Refrigeración de espacios: aire acondicionado o ventiladores en las horas centrales. En su ausencia, refugio en centros comerciales, bibliotecas o "climatizaderos" municipales activados en olas de calor.
- Modificación de horarios: evitar exposición solar entre 12:00 y 17:00. Actividad física en primeras horas de la mañana o al atardecer.
- Vestimenta adecuada: ropa ligera, colores claros, transpirable. Sombrero de ala ancha, gafas de sol.
- Vigilancia activa de vecinos, familiares o personas dependientes mayores que viven solas. Es la medida con mayor evidencia sobre reducción de mortalidad en olas de calor.
- Ducha o baño templado varias veces al día durante episodios extremos.
- Evitar comidas copiosas. Priorizar frutas, verduras, ensaladas con hidratación.
- Reducir alcohol: potente diurético, empeora la deshidratación.
El sistema Meteoalerta de AEMET emite avisos por temperaturas extremas: amarillo (situación de riesgo), naranja (riesgo importante), rojo (riesgo extremo). Familiarizarse con estos avisos ayuda a activar protocolos personales de prevención.
Lo que la gente nos pregunta.
Soy hipertenso y tomo diurético. ¿Debo suspenderlo durante la ola de calor?
No suspenda su medicación por su cuenta. Muchos pacientes se benefician de una reducción temporal de dosis del diurético o del IECA/ARA-II durante episodios de calor extremo, pero siempre bajo supervisión médica. La videoconsulta con Medicina Interna o Medicina General permite revisar su medicación con antelación cada verano.
¿Cómo distingo cuándo llevar a un mayor a urgencias por calor?
Los signos de alarma inequívocos son: confusión, desorientación, agitación, somnolencia excesiva, incapacidad para responder preguntas simples, temperatura corporal >40°C, ausencia de sudoración con piel caliente y roja, vómitos persistentes o desmayo. Ante cualquiera, llame al 112 sin esperar. No fuerce hidratación oral en persona con alteración de consciencia.
¿La hidratación con sales es mejor que solo agua?
Depende. En personas sanas con ingesta normal de sal en la dieta, el agua es suficiente. Cuando hay pérdida importante por sudoración prolongada (trabajo físico intenso en calor, deporte, gastroenteritis con vómitos o diarrea), añadir sales (bebidas isotónicas o suero oral farmacéutico) es más eficaz. El agua sola en grandes cantidades puede causar hiponatremia, especialmente en mayores o con enfermedad renal.
Tengo insuficiencia cardiaca y me han dicho que no beba mucho. ¿Cómo lo compatibilizo con el calor?
Es una situación delicada que requiere ajuste médico individualizado. En insuficiencia cardiaca crónica bien controlada, la restricción hídrica suele ser 1,5-2 L/día. En olas de calor extremas puede necesitarse ampliar la ingesta con reducción temporal de diurético, o mantener la restricción con vigilancia estrecha de signos de deshidratación. Este ajuste debe pactarse con su cardiólogo o médico de cabecera antes del verano.
¿La videoconsulta sirve para atención urgente en ola de calor?
La videoconsulta es útil para orientación previa, ajuste de medicación crónica antes de la ola, valoración de síntomas leves-moderados y decisión de derivación. Ante clínica de golpe de calor (confusión, temperatura muy alta, alteración del estado mental), llame al 112 directamente sin esperar consulta online. La telemedicina no es atención de emergencia.
Tu medicación revisada antes del verano.
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- Instituto de Salud Carlos III. Sistema MoMo. momo.isciii.es
- Ministerio de Sanidad. Plan Nacional de Actuaciones Preventivas de los Efectos del Exceso de Temperaturas sobre la Salud.
- Agencia Estatal de Meteorología (AEMET). Sistema Meteoalerta.
- The Lancet Countdown on Health and Climate Change, 2024.
- Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). Medicamentos y ola de calor.
- Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales. BOE


